Todo cambia. Nuestra vida, nuestra forma de percibir la realidad, la gente que nos rodea, el mismo mundo, a cada segundo.

Vivimos en un completo estado de cambio, donde nada es estático, y hasta donde la misma locura ha mutado en algo, incluso, irreconocible.

Hoy alcancé ese estado, entre demente y cuerdo, donde el tiempo pasa, sin que me duela, sin que mi visión se distorsione por la desolación. Sin que una herida sangre de manera incontrolable, impidiéndome curar la desdicha.

Hoy admito que estoy loco.

Tengo una locura perfecta.

Pabli

martes, 11 de enero de 2011

RECUERDOS

                                                                                                              A tí,
que vuelves
cuando
no te necesito.


                Paseaba sonriendo por las calles oscuras de la ciudad, rememoraba, sin darle importancia, en esos años, la niñez... caminaba de la mano de ese hombre alto de rostro bonachón, qué tiempos aquellos;  era lindo recordar y sentirme inocente otra vez, cuando los problemas no existían, no había amistades ni dolor.
         Me detuve a mirar la gente, sintiéndome de otro mundo, a pesar de los años;  antes no me detenía a pensar si no era en mí, luego tu entraste en mi eterno soñar, es doloroso despertar con tan duro golpe.
         Vi el mundo por tus ojos, sentí el placer por tu cuerpo, saboreé el amor por tu corazón, me hiciste penetrar en un sueño mayor, el del existencialismo, el pensar, el crecer, uno y tuyo.  Conocí el sentido de mi existir, el error de mi nacer y tu amor.
         El ayer, en mi cama, recordando como lo he hecho desde entonces, tu cuerpo junto al mío, tu mano helada en mi cintura y tu boca... quemaba la piel, sentía el dolor de tu querer.  Me acurruqué en silencio, sin protestar por tu partida, sabía que habría otra vez y la hubo, no fallaste y te esperaba cada día, llegabas cuando las marcas del recuerdo aún no se borraban... aceptaba tu mudez, aunque me desesperaba y apoyaba el rostro en tu espalda esperando a que el cigarro acabara, sintiendo celos de todo lo que tocabas, porque no era yo y sabía que no me amabas, yo te necesitaba. 
         Ese día salí tras tuyo, el sol me hería los ojos, no eras igual, amaba tu oscuridad, tu verdad, el silencio.  Te seguí durante horas, sonreías al verme dos pasos atrás, observando con curiosidad lo que tu mirabas... era duro intentar creerte, no eras la misma persona de la noche.  El cansancio me invadía y tu seguías caminando, lancé una exclamación de dolor, pero no te detuviste;  no me interesé en el camino, sólo deseaba que volvieras a prestarme atención;  en un esfuerzo me adelanté e intenté tomar tu mano, poder decir que eres mio,  pero la apartaste con rudeza y la metiste en el bolsillo, con terror de que alguien hubiera visto mi gesto.  Te enfrenté tratando de saber la razón de tu frialdad.
 - ¿Qué hice? – exclamé, pero no te detuviste, deseé conocer tu voz, pero seguías caminando – no me amas ¿Verdad? – una lágrima rodó por mi mejilla, me mirabas con seriedad, tus ojos negros me quemaban y tuve miedo de mis pensamientos – por favor – murmuré y cerré los ojos, las lágrimas corrían por mi rostro.
         Estábamos ante mi casa, no había gente a nuestro alrededor, sólo sentí que me dirigías otra vez a la oscuridad.  Cuando abrí los ojos me estabas abrazando, pero no me besabas, también llorabas y me sentí desvanecer.
         Al despertar estaba en mi cama, tenías mi mano sobre tu mejilla, cerré los ojos y escuché una voz grave, masculina, que no iba de acuerdo a los movimientos felinos, agresivos de tu cuerpo sobre el mío;  una voz tierna, dulce, no era la misma que, cuando llegaba al paróximo del dolor junto a ti, imaginaba pronunciabas un “te amo”, ahora esas palabras hirieron mis oídos y lloraste, aceite hirviendo sobre mis labios, te besé y sonreí, te amaba.
         No volví a verte, hasta hoy, hablamos de amor junto a una taza de café.  Pediste ir a mi casa, pero negué con la cabeza y no hablé más.
         Sigo caminando por las calles oscuras, sonriendo;  abro la puerta del departamento, la niña corre a mis brazos y grita “papito” es la primera palabra que conoce; beso a mi esposa en los labios “te amo” le digo y río, ella no sabe que te conocí, ella sabe que ya no te quiero.



Rocío.

4 comentarios:

Pabli.sanz dijo...

Bueno, vos sabes que tuve que leerlo dos veces para entenderlo! Te lo dije la primera vez que lo leí! Es genial este relato corto!

Me gusta mucho...! Cuanto sentimiento!

Te quiero amiga!

Pabli

iaras dijo...

Me gusto mucho de verdad es realmente lindo más que eso es fabuloso!

Yadira Palafox dijo...

uuuFFF
me encantto esta tan magnifico como todo
lo que escribes Rocio.

Me gustaria saver que ahi en tu cabeza, para tener tanta imaginacion y tener ese talento para escribir!

Como siempre MARAVILLOSA(;

Yadii;

Lorena dijo...

Hola, me encanta como escribes, tambien pabli escribe muy lindo...

A veces yo tambien escribo, para desahogar de alguna forma los sentimientos que tengo en mi interior...

aqui hay un poema que escribi hace algun tiempo, me gustaria saber que tal te parece...


RECUERDOS

Hoy sali a buscar un recuerdo,

solo eso

porque en un momento

pense en tenerlo.



Pero abri los ojos y cuenta me di

que solo habian pensamientos

y de aquel recuerdo; ni huellas en el pavimento.



Porque el destino asi lo ha querido,

porque el tiempo es cruel

y el ser humano tímido

que sólo piensa en lo mal que le ha ido;

no es capáz de arriesgarse,

ni mucho menos de pensar

en que lo pasado ya fue

y el futuro no ha venido.



Porque hoy senti de nuevo el dolor

y mi corazon se llenó de amor

sin saber que el dolor

es solo tiempo de recuerdos con rencor,

solo eso y nada mas,

solo eso y sin pensar,

sali a buscar un recuerdo

que nunca pude hallar.



Lorena Claros.